Hoy ha sido otro de esos días. El tiempo martilleaba mi despertador y mi cabeza. Iba viendo como la luz roja, en la pantalla negra, de este día gris, marcaba mis sueños blancos. Y cambiaba un número, y después el siguiente. Todo ceros otra vez, ceros vacios, solo con margen y huecos que no se pueden llenar más que con segundos, que cuando intentas mencionar... desaparecen.
Y esperas callada sabiendo que inexorablemente los números no van a detenerse jamás, aunque el reloj deje de existir. Los segundos suenan siempre, queramos o no escucharlos. Pero hoy ha sido uno de esos días: he notado la textura de las cosas que nadie nota, y he escuchado sonidos que nadie escuchaba. Por la calle, la cremallera del bolso de una mujer, parecía una puerta cerrándose. Mi cepillo de dientes tiene temperatura ambiente, a pesar de que debería estar frío. Tengo unos pantalones con tacto a legumbres. Los tikets del supermercado parecen pan de ángel. Y mientras todo sucedía, los números seguían cambiando. Pero hoy estaba triste porque los notaba. En uno de esos días siempre los noto, y en esos mismo días ignoro el grito, y oigo el goteo.
Hoy también trabajo, y los números seguiran cambiando. Mañana también lo harán. Teñirán de rojo mi cara mientras duermo, y guardarán mis sueños como un vengador a la espera de que se cometa la injusticia.
Mañana no será uno de esos días. Mañana seré de nuevo una más. Los tiquets volverán a ser papel, y mis pantalones serán de nuevo lino. Me odiaré por no notar los números, y porque la luz roja, en la pantalla negra, del día blanco, ya no marcará mis sueños grises.
He vuelto.
Blog de reflexiones de una escritorzuela ansiosa de compartir su peculiar y deforme visión del mundo, a través de su novela en ciernes.
martes, 19 de mayo de 2009
lunes, 18 de mayo de 2009
¿Qué se supone que hago ahora?
Ahora me siento extraña... no estoy escribiendo, pero tampoco estoy dejando de escribir. No tengo el suficiente talento para hablar de cosas importantes, pero tampoco me atrevo a escribir de trivialidades. No me dedico a filosofar, pero siento como si estuviera haciéndolo a cada momento. No me veo capaz de escribir, pero por ello tengo ganas de hacerlo. No creo que esté escribiendo bien, pero me satisface leer lo que escribo. No tengo tiempo para escribir aquí, pero me encanta perderlo haciéndolo. Todavía no he vuelto al blog, pero me siento más presente que nunca. Casi nadie deja comentarios, pero noto que me lee más gente. Se sopone que debería por ello escribir mejor, pero se me ha olvidado como hacerlo. Me siento más observadora que antes, pero no consigo entender lo que escribo.
Ahora me siento extraña... no estoy escribiendo, pero tampoco estoy dejando de escribir. ¿Qué se supone que hago ahora?
Ahora me siento extraña... no estoy escribiendo, pero tampoco estoy dejando de escribir. ¿Qué se supone que hago ahora?
Anónimos más que nunca
Esta será una entrada breve a propósito de los anónimos. En el anterior post, alguien ha escrito "Hola isil,me gusta como escribes,tienes que actualizarlo mas a menudo y asi me enterare de lo que quieres decir". Fue otro pequeño logro, y ora pequeña sonrisa. Más que suficiente para mí. Y en realidad, solo es un anónimo, ¿o no?. Es gente que se pasea por internet y se topa con páginas que le suscitan cierto interés. Entonces deciden añadirla a su biblioteca de favoritos. Ha llegado un punto en la historia de mi raído blog en el que un comentario de un anónimo, llamémoslo "no invitado", me importa más que la de una persona invitada. ¿Mi gran interrogante? Solo quisiera saber porqué la calidad de mi blog decrece con el tiempo, en lugar de ser a la inversa. De este modo, los nuevos "no invitados", podrían ver en primer lugar mis pequeñas obras de diciembre de 2008, cuando importaba más una palabra bien escrita, que diez que dijeran lo que realmente quería decir.
Este post es para recordar a esa gente nueva, que la página que ahora mismo visitan, un día tuvo un buen contenido, que espero vuelva pronto, porque extrañamente... no depende de mí.
Por favor, pasead por los post con contenido, antes de juzgar este espacio por lo que ahora veis, que no es mucho. Sé que puedo dar más, y tengo buenas ideas que todavía no sé compartir. Con los años madurarán y podré dar de comer a alguien con ellas. Para que se nutra tanto como lo hago yo de ellas. Por ahora... ¿como decirlo? Digamos que estoy a dieta.
Este post es para recordar a esa gente nueva, que la página que ahora mismo visitan, un día tuvo un buen contenido, que espero vuelva pronto, porque extrañamente... no depende de mí.
Por favor, pasead por los post con contenido, antes de juzgar este espacio por lo que ahora veis, que no es mucho. Sé que puedo dar más, y tengo buenas ideas que todavía no sé compartir. Con los años madurarán y podré dar de comer a alguien con ellas. Para que se nutra tanto como lo hago yo de ellas. Por ahora... ¿como decirlo? Digamos que estoy a dieta.
sábado, 16 de mayo de 2009
Sé que no es brillante, pero puede que eso ya no pueda ser.
He releido algunas entradas de este blog, y no las entiendo. Ya no me acuerdo de qué es lo que pensaba cuando las escribí, y han perdido sentido. Son palabras, son preciosas palabras que suenan a música, pero que no sé que dicen. Me ha entrado un horroroso miedo al pensar que vosotros podais leerlas sin entender, como yo, lo que dicen. ¿Hace falta releer dos veces un fragmento de mis textos para entenderlo? Ojalá no.
Ayer salí. Mis amigos se marcharon y yo me quedé sola en el Carmen. Nacho, mi compi de trabajo a conseguido que pierda el miedo a esas situaciones. Encontré a gente que conocía y me reí mucho. Terminé la noche sentada en una acera hablando con dos almas perdidas como la mía, que no tienen inconvenientes en hablar de una existencia que les viene grande. Mi brazo, por un estúpido comentario que hice al inicio de la noche, terminó lleno de números. Alex no se ha imutado. No me sorprende.
Me siento bien en cierto modo porque yo propuse salir. Pasar de una noche en casa jugando con mis amigos a algo, e ir a ¿como decirlo?.... relacionarse. Fue bien. Todos conocimos a gente. Momo parecía en su salsa, y sacó beneficio de la noche. Santi, (una nueva adquisición, aunque no se sabe si duradera) no pareció divertirse. Eso me confirmó varias teorías que me sobrevuelan la azotea. Marian estaba preciosa, y más animada de lo que esperaba encontrarla. También se rió mucho. Chapurreamos inglés bajo los efectos del alcohol (algo que no sabía poder hacer), y también extrañé a gente.
Me dijeron que había cambiado muchísimo unos amigos. Y eso me animó, porque de todo lo que quiero ahora, lo que más necesito, es distanciarme de lo que era.
Sé que no estoy escribiendo una gran entrada. Habreis de disculparme porque todavía no he vuelto, y ha de concedérseme cierto margen de error.
Parece que exceptuando Knuckle, esto ha muerto. Ahora son palabras perdidas en internet, como recodos de bites prescindibles. Pero son recodos que yo no quiero perder.
Ayer salí. Mis amigos se marcharon y yo me quedé sola en el Carmen. Nacho, mi compi de trabajo a conseguido que pierda el miedo a esas situaciones. Encontré a gente que conocía y me reí mucho. Terminé la noche sentada en una acera hablando con dos almas perdidas como la mía, que no tienen inconvenientes en hablar de una existencia que les viene grande. Mi brazo, por un estúpido comentario que hice al inicio de la noche, terminó lleno de números. Alex no se ha imutado. No me sorprende.
Me siento bien en cierto modo porque yo propuse salir. Pasar de una noche en casa jugando con mis amigos a algo, e ir a ¿como decirlo?.... relacionarse. Fue bien. Todos conocimos a gente. Momo parecía en su salsa, y sacó beneficio de la noche. Santi, (una nueva adquisición, aunque no se sabe si duradera) no pareció divertirse. Eso me confirmó varias teorías que me sobrevuelan la azotea. Marian estaba preciosa, y más animada de lo que esperaba encontrarla. También se rió mucho. Chapurreamos inglés bajo los efectos del alcohol (algo que no sabía poder hacer), y también extrañé a gente.
Me dijeron que había cambiado muchísimo unos amigos. Y eso me animó, porque de todo lo que quiero ahora, lo que más necesito, es distanciarme de lo que era.
Sé que no estoy escribiendo una gran entrada. Habreis de disculparme porque todavía no he vuelto, y ha de concedérseme cierto margen de error.
Parece que exceptuando Knuckle, esto ha muerto. Ahora son palabras perdidas en internet, como recodos de bites prescindibles. Pero son recodos que yo no quiero perder.
miércoles, 13 de mayo de 2009
Sigue callado. Solo espera.
Ha pasado mucho tiempo desde que no escribo. Tanto que lo único que se me ocurre decir es que hoy es la copa del rey, que me he comprado una raqueta de padel, y que hoy he hecho una clase de ritmix muy divertida. Todo lo demás se escurre de mi mente.
¿Porqué estoy aquí? Para recordar que te sigo teniendo pendiente.
Cada vez que entro y te veo, pareces expectante y me miras con aparente deseo de que te muestre algo nuevo, pero blog... no puedo todavía. Dame un tiempo más y sigue en silencio y a la escucha, porque sé que el día que hables, no podrás decirme nada que necesite escuchar.
Igual que yo a tí.
¿Porqué estoy aquí? Para recordar que te sigo teniendo pendiente.
Cada vez que entro y te veo, pareces expectante y me miras con aparente deseo de que te muestre algo nuevo, pero blog... no puedo todavía. Dame un tiempo más y sigue en silencio y a la escucha, porque sé que el día que hables, no podrás decirme nada que necesite escuchar.
Igual que yo a tí.
miércoles, 18 de febrero de 2009
Volveré para todos y para todo, pero todavía no.
Llevo unas semanas pensando en cuando empezar a escribir de nuevo, y que en el momento en que lo haga, probablemente tenga que inventar palabras para explicaros todo lo que quiero explicar.
Empezaré bien: lo siento. No os hablo tanto a vosotros que me leeis, creo que me hablo a mí. He fallado, y mi caida no ha sonado nada en este suelo durísimo. Eso ha sido más triste todavía. Ver que a pesar de haber dejado aparcado mi fuerte propósito, no ha habido ni una sola persona que me dijera... ¡escribe en el blog!
Realmente no sé de lo que hablo, porque la única persona que necesitaba que yo escribiera, es esta cabezota y maltrecha Alba, que ahora se esconde tras un texto victimista.
No os lo imaginais... robos, juzgados, comisarías, tiendas y tiendas, llamadas obligatorias a gente que no entendía nada... De verdad que existe un gran motivo por el que lo he dejado. Si, he fallado, pero como he dicho, nadie se ha dado cuenta de mi caída, ha sido demasiado silenciosa, y por tanto, disimulada. Más adelante, cuando ponga de nuevo en orden mi vida, y deje de mentirle a las personas que me importan, os contaré que sucede. Hasta entonces comentaros que en este tiempo sin escribir he desarrollado ciertas aptitudes nuevas que he aprendido de mis ultimas y jodidísimas experiencias:
Si antes era desconfiada, ahora lo soy más. Soy más cauta, y me noto más autosuficiente, capaz de sobrellevar más cosas. Mis estudios, aunque viento en popa, han hecho que desconfíe más de mi capacidad. Y bueno... ahora, yo y Alex, tras todo lo que ha pasado somos como un puto Titan. Sabemos que ya nada puede con nosotros, aunque a menudo hablemos con realismo del final de nuestra relación. Un final que ambos creemos improbable, pero nos vemos obligados a pensar en él por nuestra recién estrenada desconfianza.
En fin. Ya solo me queda deciros que por favor no creais que este post significa que he vuelto. Solo es que tengo demasiadas cosas a medias, y esta es mi manera de decir que sé que esto me queda pendiente. Volveré cuando tenga mi mesa, mi estantería, mis libros y mi mullida moqueta para meditar. Solo entonces, cuando pueda tener un ritmo de vida estable, me didicaré a escribir.
En el mundo real, al parecer no hay tiempo para utopías, ni para falsos escritores que nunca llegarán a serlo.
Empezaré bien: lo siento. No os hablo tanto a vosotros que me leeis, creo que me hablo a mí. He fallado, y mi caida no ha sonado nada en este suelo durísimo. Eso ha sido más triste todavía. Ver que a pesar de haber dejado aparcado mi fuerte propósito, no ha habido ni una sola persona que me dijera... ¡escribe en el blog!
Realmente no sé de lo que hablo, porque la única persona que necesitaba que yo escribiera, es esta cabezota y maltrecha Alba, que ahora se esconde tras un texto victimista.
No os lo imaginais... robos, juzgados, comisarías, tiendas y tiendas, llamadas obligatorias a gente que no entendía nada... De verdad que existe un gran motivo por el que lo he dejado. Si, he fallado, pero como he dicho, nadie se ha dado cuenta de mi caída, ha sido demasiado silenciosa, y por tanto, disimulada. Más adelante, cuando ponga de nuevo en orden mi vida, y deje de mentirle a las personas que me importan, os contaré que sucede. Hasta entonces comentaros que en este tiempo sin escribir he desarrollado ciertas aptitudes nuevas que he aprendido de mis ultimas y jodidísimas experiencias:
Si antes era desconfiada, ahora lo soy más. Soy más cauta, y me noto más autosuficiente, capaz de sobrellevar más cosas. Mis estudios, aunque viento en popa, han hecho que desconfíe más de mi capacidad. Y bueno... ahora, yo y Alex, tras todo lo que ha pasado somos como un puto Titan. Sabemos que ya nada puede con nosotros, aunque a menudo hablemos con realismo del final de nuestra relación. Un final que ambos creemos improbable, pero nos vemos obligados a pensar en él por nuestra recién estrenada desconfianza.
En fin. Ya solo me queda deciros que por favor no creais que este post significa que he vuelto. Solo es que tengo demasiadas cosas a medias, y esta es mi manera de decir que sé que esto me queda pendiente. Volveré cuando tenga mi mesa, mi estantería, mis libros y mi mullida moqueta para meditar. Solo entonces, cuando pueda tener un ritmo de vida estable, me didicaré a escribir.
En el mundo real, al parecer no hay tiempo para utopías, ni para falsos escritores que nunca llegarán a serlo.
sábado, 6 de diciembre de 2008
Su propio nirvana níveo, no el mío.
""Si estas buscando cambiar el modo de enfocar tu vida, es porque no te gusta; ¿me equivoco? Tal vez tu buda personal esta en casa y no te has dado cuenta de ello, ¿o acaso no te lleva al "nirvana" cuando le abrazas? Saludos. ""
Ese es Andros. Ha llegado a ser mi amigo sin saber muy bien como. Para los que anden perdidos les informo: En mi anterior post planteaba mi imposibilidad de llevar a cabo el sistema de vida budista por el hecho de no poder concentrarme solo en mí. Hablaba de que para practicar un budismo sano, se necesita estar absolutamente sola, y creo que hoy en día no es muy posible que eso suceda. Andros, (el amigo de una amiga que ha llegado a ser el mío de nuevo tras un lapso de tiempo de incomunicación) comenta la cita que encabeza esta entrada. No es la primera vez que lo menciono aquí.
Contestaré de manera un poco más extensa por el riesgo que entrama responder de manera incompleta a tan complicada pregunta. Puede ser malinterpretada con mucha facilidad. Quiero dejar constancia de que no me preocupa la reacción de mi novio. Él jamás visitará este blog. Mis movidas no le interesan y no pierde el tiempo de esta manera. Se dedica a otros hobbies que yo respeto, pero no apruebo. Mantenemos una relación sana, y dudo mucho que unas palabras puedan afectarle.
En fín, iremos por partes: “Si estas buscando cambiar el modo de enfocar tu vida, es porque no te gusta; ¿me equivoco?” No Andros, no te equivocas. Mi vida no me gusta en absoluto, pero estoy feliz porque el rumbo que estoy tomando con ella es el que quiero tomar. Tengo un rebelde inconformismo con todo lo que tenga que ver con mi día a día, por unos problemas perpétuos de sueño que por desgracia no remiten con los años. De modo que mi colcha, mi novio, las paredes de mi casa, mi familia, un peluche o mis nuevas botas, me son indiferentes en mi día a día. Esas cosas no me hacen feliz o desdichada. Solo tienen el poder de mejorar mi estado de ánimo o de empeorarlo. Es horrible, pero es la verdad. Tengo un gigantesco problema que como decía Marcos, es el eterno enigma de la flor que crece a la inversa: lo que hay alrededor de mi cuerpo no es exactamente mi realidad. Mi realidad está dentro de mí, y todo nace y muere en mi interior. Es como una flor que ya había nacido cuando comienza su existencia. La riqueza del suelo, la lluvia y el sol no le afectan en su crecimiento, solo lo hace más llevadero. La flor crece o muere por algo que no está a la vista de nadie. EL mundo entero se sorprenderá viendo como una flor entre cenizas y a la sombra, crece bien. De igual modo que se sorprenderían al ver otra que muere bajo el sol. Así es mi mundo, empieza desde dentro. Si dentro está bien, todo está bien. Pero si está mal, no importa todo lo bien que esté lo demás. Marcos lo explicaría mejor, si desea deleitarnos con su sabiduría, estoy abierta a sugerencias. De modo que no, Andros, ahora estoy trabajando un poco más en mí como ya os he comentado, pero realmente, no soy feliz y me queda mucho por hacer.
Continuemos: “Tal vez tu buda personal esta en casa y no te has dado cuenta de ello, ¿o acaso no te lleva al "nirvana" cuando le abrazas?” Realmente sí, pero el nirvana que yo busco no es el que él me puede ofrecer. Tiene un modo de vida contagioso, por lo cómodo que es. He aprendido de él una lección que personas mucho más inteligentes que todos nosotros no me han conseguido enseñar: “Para ser normal, solo tienes que serlo, porque no eres diferente a nadie hasta que tú lo decides.” Os aseguro que estas palabras, jamás van a salir de su boca, y nunca lo han hecho. Pero lo aprendí viendo como una persona tan terroríficamente complicada como Alex, se adaptaba a todo sin ningún tipo de problema. Él si que tiene un nirvana práctico: es el “nirvana níveo”. Un jodido lienzo en blanco, con mil brochas delante, todas sin usar. Y cuando lo abrazo, mi lienzo pintarrajeado se desdibuja, y se queda como el suyo. O a lo mejor, mi lienzo se convierte en el suyo, no lo sé.
Sí, es un nirvana, pero para estar feliz en mi interior, necesito ver que dibujo se oculta tras mis pinceladas inconexas. No soy conformista, un paisaje blanco no me vale en absoluto, aunque me alegre que él tenga el suyo eso no forma parte de mí.
Ese es Andros. Ha llegado a ser mi amigo sin saber muy bien como. Para los que anden perdidos les informo: En mi anterior post planteaba mi imposibilidad de llevar a cabo el sistema de vida budista por el hecho de no poder concentrarme solo en mí. Hablaba de que para practicar un budismo sano, se necesita estar absolutamente sola, y creo que hoy en día no es muy posible que eso suceda. Andros, (el amigo de una amiga que ha llegado a ser el mío de nuevo tras un lapso de tiempo de incomunicación) comenta la cita que encabeza esta entrada. No es la primera vez que lo menciono aquí.
Contestaré de manera un poco más extensa por el riesgo que entrama responder de manera incompleta a tan complicada pregunta. Puede ser malinterpretada con mucha facilidad. Quiero dejar constancia de que no me preocupa la reacción de mi novio. Él jamás visitará este blog. Mis movidas no le interesan y no pierde el tiempo de esta manera. Se dedica a otros hobbies que yo respeto, pero no apruebo. Mantenemos una relación sana, y dudo mucho que unas palabras puedan afectarle.
En fín, iremos por partes: “Si estas buscando cambiar el modo de enfocar tu vida, es porque no te gusta; ¿me equivoco?” No Andros, no te equivocas. Mi vida no me gusta en absoluto, pero estoy feliz porque el rumbo que estoy tomando con ella es el que quiero tomar. Tengo un rebelde inconformismo con todo lo que tenga que ver con mi día a día, por unos problemas perpétuos de sueño que por desgracia no remiten con los años. De modo que mi colcha, mi novio, las paredes de mi casa, mi familia, un peluche o mis nuevas botas, me son indiferentes en mi día a día. Esas cosas no me hacen feliz o desdichada. Solo tienen el poder de mejorar mi estado de ánimo o de empeorarlo. Es horrible, pero es la verdad. Tengo un gigantesco problema que como decía Marcos, es el eterno enigma de la flor que crece a la inversa: lo que hay alrededor de mi cuerpo no es exactamente mi realidad. Mi realidad está dentro de mí, y todo nace y muere en mi interior. Es como una flor que ya había nacido cuando comienza su existencia. La riqueza del suelo, la lluvia y el sol no le afectan en su crecimiento, solo lo hace más llevadero. La flor crece o muere por algo que no está a la vista de nadie. EL mundo entero se sorprenderá viendo como una flor entre cenizas y a la sombra, crece bien. De igual modo que se sorprenderían al ver otra que muere bajo el sol. Así es mi mundo, empieza desde dentro. Si dentro está bien, todo está bien. Pero si está mal, no importa todo lo bien que esté lo demás. Marcos lo explicaría mejor, si desea deleitarnos con su sabiduría, estoy abierta a sugerencias. De modo que no, Andros, ahora estoy trabajando un poco más en mí como ya os he comentado, pero realmente, no soy feliz y me queda mucho por hacer.
Continuemos: “Tal vez tu buda personal esta en casa y no te has dado cuenta de ello, ¿o acaso no te lleva al "nirvana" cuando le abrazas?” Realmente sí, pero el nirvana que yo busco no es el que él me puede ofrecer. Tiene un modo de vida contagioso, por lo cómodo que es. He aprendido de él una lección que personas mucho más inteligentes que todos nosotros no me han conseguido enseñar: “Para ser normal, solo tienes que serlo, porque no eres diferente a nadie hasta que tú lo decides.” Os aseguro que estas palabras, jamás van a salir de su boca, y nunca lo han hecho. Pero lo aprendí viendo como una persona tan terroríficamente complicada como Alex, se adaptaba a todo sin ningún tipo de problema. Él si que tiene un nirvana práctico: es el “nirvana níveo”. Un jodido lienzo en blanco, con mil brochas delante, todas sin usar. Y cuando lo abrazo, mi lienzo pintarrajeado se desdibuja, y se queda como el suyo. O a lo mejor, mi lienzo se convierte en el suyo, no lo sé.
Sí, es un nirvana, pero para estar feliz en mi interior, necesito ver que dibujo se oculta tras mis pinceladas inconexas. No soy conformista, un paisaje blanco no me vale en absoluto, aunque me alegre que él tenga el suyo eso no forma parte de mí.
Tener un folio en blanco delante durante demasiado tiempo, significa que no te atreves a ensuciarlo. El problema es que mi pintura es horriblemente densa, oscura y pegajosa… y me cuesta mucho poderla borrar.
viernes, 5 de diciembre de 2008
Tuve un momento de clarividencia gracias a mi gato
Voy a hablaros de algo que me turba y sobre lo que seguro que dejaré más entradas por aquí. Hoy abriremos boca.
Comprendo las cuatro nobles verdades, y admiro el budismo por encima de todas las cosas. He conocido a dos grandes personas que practicaban esta forma de vida y solo con encontrarte cerca de ellas se iluminaba tu propio mundo interior. Las admiro porque yo por ejemplo soy incapaz de involucrarme en esa “no-religión” con mi ritmo de vida. Recuerdo que solía pensar: quiero ser como ella. Era cierto, yo quería ser así de feliz. Sin embargo cuando le preguntaba me decía que ella no era feliz en absoluto, y que de hecho no sentía simpatía hacia su propia persona. Buscaba incesantemente algo dentro de ella que la llevase a encontrar su paz. Pero, ¿acaso podía sentirse más en paz de lo que ya estaba? Yo era idiota, claro que sí, y ahora comprendo que me hablaba de algo llamado “nirvana”. Llevo muchísimo tiempo investigando el budismo, anhelando en vano llevar esa vida idílica que llevan, incluso en su interminable búsqueda de la iluminación. Las turbaciones internas de los budistas, son admirables, sin embargo, -y siento si algún budista lee mi ignorancia- me parecen tristes desde el punto de vista sentimental. Al parecer los budistas consideran que el principio de la insatisfacción es el deseo, y yo pienso que según esta regla, ningún budista puede enamorarse. Porque a fin de cuentas el amor, desde el punto de vista más consciente, significa el deseo que se siente hacia algo o alguien (olvidándonos de un punto de vista puramente físico). El hecho de no poder enamorarse me parece muy inteligente, más que eso, me parece algo muy sabio y productivo, sobre todo para cultivar la paz interior. Sin embargo me produce desazón por lo que eso significa en mi caso.
Ya he hablado de la afinidad que siento hacia el modo de vida budista, pero sé que yo no podría practicarlo jamás. De hecho no voy a engañar a nadie, me siento más budista que nunca (remito a la anterior entrada de este blog), pero busco y busco dentro de mí los principios a los que se remite, y no encuentro más que obstáculos. Para practicar el método de vida budista, ante todo, tienes que encontrarte solo. Necesitas estar contigo mismo y con nadie más. Y yo, en el sentido metafórico de la palabra, estoy casada. Esas personas a las que yo conocía, se habían entregado tanto en su búsqueda que no permitían que nada ni nadie turbasen su mente. Eso ya es un sacrificio gigantesco. Yo aunque a mi modo, practico esa casi religión no teológica. Pero no estoy en disposición de vida para adherirme totalmente al budismo: sencillamente, no estoy preparada. Vivo con alguien, y cuando me tumbo en la cama y comienzo a vaciar mi mente después del duro día de trabajo, preparándome para encontrar el difícil estado jhāna, Alex se gira y me dice: “Cariño, Boo me está chupando el pelo”
Fue entonces cuando descubrí porqué existen los templos budistas. Fue mi pequeño nirvana personal.
Comprendo las cuatro nobles verdades, y admiro el budismo por encima de todas las cosas. He conocido a dos grandes personas que practicaban esta forma de vida y solo con encontrarte cerca de ellas se iluminaba tu propio mundo interior. Las admiro porque yo por ejemplo soy incapaz de involucrarme en esa “no-religión” con mi ritmo de vida. Recuerdo que solía pensar: quiero ser como ella. Era cierto, yo quería ser así de feliz. Sin embargo cuando le preguntaba me decía que ella no era feliz en absoluto, y que de hecho no sentía simpatía hacia su propia persona. Buscaba incesantemente algo dentro de ella que la llevase a encontrar su paz. Pero, ¿acaso podía sentirse más en paz de lo que ya estaba? Yo era idiota, claro que sí, y ahora comprendo que me hablaba de algo llamado “nirvana”. Llevo muchísimo tiempo investigando el budismo, anhelando en vano llevar esa vida idílica que llevan, incluso en su interminable búsqueda de la iluminación. Las turbaciones internas de los budistas, son admirables, sin embargo, -y siento si algún budista lee mi ignorancia- me parecen tristes desde el punto de vista sentimental. Al parecer los budistas consideran que el principio de la insatisfacción es el deseo, y yo pienso que según esta regla, ningún budista puede enamorarse. Porque a fin de cuentas el amor, desde el punto de vista más consciente, significa el deseo que se siente hacia algo o alguien (olvidándonos de un punto de vista puramente físico). El hecho de no poder enamorarse me parece muy inteligente, más que eso, me parece algo muy sabio y productivo, sobre todo para cultivar la paz interior. Sin embargo me produce desazón por lo que eso significa en mi caso.
Ya he hablado de la afinidad que siento hacia el modo de vida budista, pero sé que yo no podría practicarlo jamás. De hecho no voy a engañar a nadie, me siento más budista que nunca (remito a la anterior entrada de este blog), pero busco y busco dentro de mí los principios a los que se remite, y no encuentro más que obstáculos. Para practicar el método de vida budista, ante todo, tienes que encontrarte solo. Necesitas estar contigo mismo y con nadie más. Y yo, en el sentido metafórico de la palabra, estoy casada. Esas personas a las que yo conocía, se habían entregado tanto en su búsqueda que no permitían que nada ni nadie turbasen su mente. Eso ya es un sacrificio gigantesco. Yo aunque a mi modo, practico esa casi religión no teológica. Pero no estoy en disposición de vida para adherirme totalmente al budismo: sencillamente, no estoy preparada. Vivo con alguien, y cuando me tumbo en la cama y comienzo a vaciar mi mente después del duro día de trabajo, preparándome para encontrar el difícil estado jhāna, Alex se gira y me dice: “Cariño, Boo me está chupando el pelo”
Fue entonces cuando descubrí porqué existen los templos budistas. Fue mi pequeño nirvana personal.
jueves, 4 de diciembre de 2008
Ultimos tiempos de abstinencia.
Solo tengo una forma de describir mi actitud estas largas semanas: ausente. No me juzguéis todavía, joder, que de verdad tengo una buena excusa. He estado con la mano malita, tuve un esguince de estos chungos con roturas fibrilares, fibrales o algo así, y he estado de baja dos largas semanas. Además en mi casa hay reformas y mi precioso Imac permanece tapado y protegido bajo los plásticos que protegen mi casa, tristemente desconectado. No he podido prestar mucha atención a mi fea costumbre de escribir.
Yo he vagado por Valencia todos los días. He encontrado tiendas raras, tiendas caras, tiendas muy muy caras, y tiendas de mierda. Pero sobretodo me he encontrado a mí misma. Paseaba y paseaba durante horas, y de pronto encontraba una librería y me colaba dentro. Tomaba cafés en sitios chulos, y probaba pasteles nuevos. Y he estado sola todos los días. Nadie me ha llamado, excepto Nacho y Knuckle, una vez cada uno. Y la verdad es que no hablé con ellos. No estaba en ninguna de las dos ocasiones, justamente por eso: estaba simplemente vagando. De vez en cuando llamaba a Momo, aburrida a veces, otras melancólica. Pero estas semanas la pobre iba acelerada, y he sido un estorbo para ella. Me ha prestado más atención de la que debía darme.
La mayoría de las noches las he pasado en casa de mis padres, por eso de mis ascos a la limpieza. No podía soportar muy bien eso de que todo estuviese lleno de polvo sin poder hacer nada, pero en fin, se ha sobrellevado la estancia en mi antiguo barrio por varios motivos:
1- El hecho de haber convivido algunos días con mis padres me ha hecho ver lo difícil que es convivir con ellos. Me he sentido bien sabiendo lo guay que es forjar unas nuevas costumbres “caseras” al margen de ellos.
2- He podido recordar como era aquel machacado camino hacia el instituto, y he pasado por su puerta sonriendo por haber dejado atrás aquella etapa de mi vida, en la que la gente trivial aparecía y desparecía de mi vida a diario machacando mi cabeza.
3- Me he cruzado con gente que conocía por la calle, y me ha hecho muy feliz ver que ni siquiera me han reconocido. Me ha hecho feliz ver que simplemente todo ha cambiado. Sin ir más lejos, gente que pasea por aquí ni tan siquiera me ha mirado a la cara cuando he pasado por su lado. También me ha sucedido con Fuen, otra antigua compañera. Cierto es que mi apariencia física no ha variado mucho, pero simplemente desapareces de la vida de la gente, y luego ya no eres algo especial entre el gentío. Algo que por ejemplo no pasó con Anet con quien tuve un conversación agradablemente trivial un día que nos cruzamos.
4- He recordado antiguos noviazgos. Cosas que empezaron en el patio de esa finca en patraix, y que terminaron en mi sofá. Otras cosas que me llevan a ver un carísimo coche aparcado en el cutre callejón de aquí al lado, o una moto gigante que desentonaba con el entorno, esperándome. Tertulias con Knuckle en el salón o en mi habitación. Fiestas a oscuras en mi casa jugando a las tinieblas… Pero sobre todo he recordado como empezó mi relación actual. El dulce noviazgo…. No, es mentira, el noviazgo no fue nada dulce. Fue terroríficamente amargo por diversas pérdidas que se sucedieron desde el momento que mi cuerpo tocó el de Alex. O por lo menos fueron duros los primeros meses. Después empezamos a centrarnos un poco más en nuestra relación, y menos en la de los demás. Pero recordar me ha venido bien, y ¿porqué no? A Alex y a mí tampoco nos ha ido mal del todo separados unos días (él si pudo soportar la suciedad del piso, y se quedó allí). Me ha servido para pensar como empezó todo, y como hemos evolucionado, como pareja, como personas y sobretodo, como adultos. Ahora la casa va viento en popa, y dentro de sus estrecheces, sé que va a quedar preciosa porque la hemos hecho nosotros. Puede que también tenga algo que ver la pasta que nos hemos dejado en el pisito… ¬¬
5- Otro de los motivos por los que me ha sentado bien volver, ha sido mi cuarto. Ahora el piso sí que está en condiciones para que pueda llevarme mi montaña de libros allí, pero los he echado mucho de menos, y he podido meditar a gusto, en una casa vacía. Perdonad que insista, pero de verdad me ha servido para encontrarme a mí misma. Necesitaba estar sola un tiempo, sin los agobios del trabajo. Aunque reconozco que he extrañado el trabajo y los compis, creo que no había podido soportar el agobio de la reforma y el trabajo todo junto.
6- Solo escribo este punto porque los números impares me parecen imperfectos, y terminar con un número cinco sería casi peor que terminar con una coma.
Y en fin esa ha sido mi vida estas últimas semanas. No he escrito nada de nada, excepto quizá resúmenes para el cole, pero eso no cuenta creo. Pronto os seguiré contando.
Muchas gracias por pasaros por aquí.
Yo he vagado por Valencia todos los días. He encontrado tiendas raras, tiendas caras, tiendas muy muy caras, y tiendas de mierda. Pero sobretodo me he encontrado a mí misma. Paseaba y paseaba durante horas, y de pronto encontraba una librería y me colaba dentro. Tomaba cafés en sitios chulos, y probaba pasteles nuevos. Y he estado sola todos los días. Nadie me ha llamado, excepto Nacho y Knuckle, una vez cada uno. Y la verdad es que no hablé con ellos. No estaba en ninguna de las dos ocasiones, justamente por eso: estaba simplemente vagando. De vez en cuando llamaba a Momo, aburrida a veces, otras melancólica. Pero estas semanas la pobre iba acelerada, y he sido un estorbo para ella. Me ha prestado más atención de la que debía darme.
La mayoría de las noches las he pasado en casa de mis padres, por eso de mis ascos a la limpieza. No podía soportar muy bien eso de que todo estuviese lleno de polvo sin poder hacer nada, pero en fin, se ha sobrellevado la estancia en mi antiguo barrio por varios motivos:
1- El hecho de haber convivido algunos días con mis padres me ha hecho ver lo difícil que es convivir con ellos. Me he sentido bien sabiendo lo guay que es forjar unas nuevas costumbres “caseras” al margen de ellos.
2- He podido recordar como era aquel machacado camino hacia el instituto, y he pasado por su puerta sonriendo por haber dejado atrás aquella etapa de mi vida, en la que la gente trivial aparecía y desparecía de mi vida a diario machacando mi cabeza.
3- Me he cruzado con gente que conocía por la calle, y me ha hecho muy feliz ver que ni siquiera me han reconocido. Me ha hecho feliz ver que simplemente todo ha cambiado. Sin ir más lejos, gente que pasea por aquí ni tan siquiera me ha mirado a la cara cuando he pasado por su lado. También me ha sucedido con Fuen, otra antigua compañera. Cierto es que mi apariencia física no ha variado mucho, pero simplemente desapareces de la vida de la gente, y luego ya no eres algo especial entre el gentío. Algo que por ejemplo no pasó con Anet con quien tuve un conversación agradablemente trivial un día que nos cruzamos.
4- He recordado antiguos noviazgos. Cosas que empezaron en el patio de esa finca en patraix, y que terminaron en mi sofá. Otras cosas que me llevan a ver un carísimo coche aparcado en el cutre callejón de aquí al lado, o una moto gigante que desentonaba con el entorno, esperándome. Tertulias con Knuckle en el salón o en mi habitación. Fiestas a oscuras en mi casa jugando a las tinieblas… Pero sobre todo he recordado como empezó mi relación actual. El dulce noviazgo…. No, es mentira, el noviazgo no fue nada dulce. Fue terroríficamente amargo por diversas pérdidas que se sucedieron desde el momento que mi cuerpo tocó el de Alex. O por lo menos fueron duros los primeros meses. Después empezamos a centrarnos un poco más en nuestra relación, y menos en la de los demás. Pero recordar me ha venido bien, y ¿porqué no? A Alex y a mí tampoco nos ha ido mal del todo separados unos días (él si pudo soportar la suciedad del piso, y se quedó allí). Me ha servido para pensar como empezó todo, y como hemos evolucionado, como pareja, como personas y sobretodo, como adultos. Ahora la casa va viento en popa, y dentro de sus estrecheces, sé que va a quedar preciosa porque la hemos hecho nosotros. Puede que también tenga algo que ver la pasta que nos hemos dejado en el pisito… ¬¬
5- Otro de los motivos por los que me ha sentado bien volver, ha sido mi cuarto. Ahora el piso sí que está en condiciones para que pueda llevarme mi montaña de libros allí, pero los he echado mucho de menos, y he podido meditar a gusto, en una casa vacía. Perdonad que insista, pero de verdad me ha servido para encontrarme a mí misma. Necesitaba estar sola un tiempo, sin los agobios del trabajo. Aunque reconozco que he extrañado el trabajo y los compis, creo que no había podido soportar el agobio de la reforma y el trabajo todo junto.
6- Solo escribo este punto porque los números impares me parecen imperfectos, y terminar con un número cinco sería casi peor que terminar con una coma.
Y en fin esa ha sido mi vida estas últimas semanas. No he escrito nada de nada, excepto quizá resúmenes para el cole, pero eso no cuenta creo. Pronto os seguiré contando.
Muchas gracias por pasaros por aquí.
jueves, 13 de noviembre de 2008
Algo por fín, salió bien. Ya era hora cojones.
Todo sucedió muy rápido en mi cumple. De pronto se me llenó la casa de gente nueva a la que apenas conocía. La serpentina me manchó el suelo, y me gustó. Es muy raro que a mí me satisfaga en lo más mínimo un trozo de suelo sucio, pero lo hizo. En aquella semi fiesta descubrí lo afortunada que soy viviendo con mi pareja. Ver a adolescentes, y a otros que no lo son tanto, disfrutar de una casa y de un sofá que pertenece a gente cercana a ellos, les relaja y les produce un sentimiento de falsa propiedad que no sabría definir bien. Estaban allí conmigo en mi cumple, aunque algunos ni siquera me habían visto más de tres veces, pero estaban. Y eso es más de lo que pueden decir muchos. Que triste suena leerlo, pero que divertido fué.
En esa fiesta me dí cuenta de que gente como Nacho, MªAngels, y Andros merecen la pena. Una partida de cartas con ellos, simplemente es sorprendente y nueva porque te sientes bien a su lado, y confías-sin saber como cojones es posible eso-en que todo va a ir bien. Estás tranquilo porque no esperas que a raiz de esos momentos las cosas salgan mal. Solo por esas sensaciones nuevas, fue genial estar allí con ellos para estar con Momo, que por cierto se mostró extraordinariamente brillante, y creo que disfrutó como la que más.
Todo lo que sucedió fue gracias a que ella me quitó de la cabeza mis gilipolleces de los amigos de alquiler. Gracias a ella, y a aquella noche, muchos pueden dejar de serlo.
En esa fiesta me dí cuenta de que gente como Nacho, MªAngels, y Andros merecen la pena. Una partida de cartas con ellos, simplemente es sorprendente y nueva porque te sientes bien a su lado, y confías-sin saber como cojones es posible eso-en que todo va a ir bien. Estás tranquilo porque no esperas que a raiz de esos momentos las cosas salgan mal. Solo por esas sensaciones nuevas, fue genial estar allí con ellos para estar con Momo, que por cierto se mostró extraordinariamente brillante, y creo que disfrutó como la que más.
Todo lo que sucedió fue gracias a que ella me quitó de la cabeza mis gilipolleces de los amigos de alquiler. Gracias a ella, y a aquella noche, muchos pueden dejar de serlo.
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